No siempre es fácil conseguir que una parada relacionada con patrimonio mantenga a los niños entretenidos más de diez minutos. En Los Corrales del Pelejón, cerca de Galve, suele pasar bastante lo contrario. Frente a ellos aparecen decenas de huellas de dinosaurio marcadas directamente sobre la roca y, casi sin darse cuenta, empiezan las comparaciones: cuál es más grande, hacia dónde iban, cuántos animales pasaron por allí o qué tipo de dinosaurio pudo dejar cada rastro.
Aquí no hay vitrinas ni visitas cerradas. El yacimiento está al aire libre y conserva más de cuarenta icnitas distribuidas en distintos recorridos, algo que cambia bastante la visita porque no se trata solo de mirar, sino de ir recorriendo el espacio fijándose en pequeños detalles. Si además estáis haciendo ruta por Galve, queda muy cerca de otros puntos vinculados al mundo de los dinosaurios, así que es fácil terminar enlazando varias paradas en una misma jornada sin que el plan se haga pesado.
Recorre senderos cargados de tradición, admira la belleza de
nuestras torres mudéjares y sumérgete en el legado cultural
de una tierra fascinante.