¿Quién dice que un reloj necesita agujas? En este reloj de sol analemático, son los propios visitantes quienes marcan la hora. Solo hay que colocarse sobre el mes correspondiente y dejar que la sombra haga el resto. Los niños suelen ser los primeros en querer probarlo, mientras padres y abuelos intentan averiguar si la sombra señala la hora correcta. Una forma sencilla de aprender jugando y compartir un momento diferente en familia.
La visita apenas lleva unos minutos, pero siempre da pie a preguntas, pruebas y alguna foto para el recuerdo. No hace falta saber de astronomía para entender cómo funciona: basta con ponerse en el lugar indicado y comprobar cómo el Sol se convierte en el protagonista. Una parada original para romper la rutina del recorrido y despertar la curiosidad de pequeños y mayores.
Recorre senderos cargados de tradición, admira la belleza de
nuestras torres mudéjares y sumérgete en el legado cultural
de una tierra fascinante.