Paisajes en los que huele a lo que huele la montaña, se escucha lo que la naturaleza quiere decir y se sienten esas emociones que solo se pueden encontrar aquí, a más de mil metros de altitud.
Hacer este viaje es pasar las páginas de la historia. Aquí se asentaron los íberos, convivieron comunidades musulmanas y judías, se levantaron fortalezas medievales que siguen encaramadas a las colinas en muchos de los pueblos. También el modernismo y la industria dejaron aquí una fuerte huella que ha pervivido a lo largo del tiempo. Recorrer las amplias panorámicas en bicicleta, internarse en frondosos bosques, trepar para encaramarse al horizonte, caminar al ritmo del murmullo del agua por humedales y barrancos, recorrer las vegas de ríos que nacen de otros ríos… las sensaciones se multiplican.
Recorre senderos cargados de tradición, admira la belleza de
nuestras torres mudéjares y sumérgete en el legado cultural
de una tierra fascinante.