Si buscáis un plan que se escape del típico senderismo, pasar una mañana por las antiguas minas de Libros es una opción que los niños recordarán. El lugar impresiona porque no es solo naturaleza, sino un terreno marcado por todo lo que se hizo allí abajo hace años. Es muy fácil para caminar con los niños y lo mejor es ir sin prisas, dejando que ellos curioseen y jueguen a buscar las piedras con colores extraños o que intenten encontrar las ranas que se esconden en las balsas de agua que todavía quedan.
Mientras caminas, les puedes explicar de dónde venía el azufre o qué hacía la gente trabajando allí. No esperéis un parque con toboganes, es un lugar para investigar, para dejar que pisen tierra diferente y para pasar un rato tranquilos lejos de todo.
Recorre senderos cargados de tradición, admira la belleza de
nuestras torres mudéjares y sumérgete en el legado cultural
de una tierra fascinante.