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Pocas cosas despiertan tanta curiosidad en los niños como los dinosaurios. En la Comarca Comunidad de Teruel no se trata solo de mirar figuras o leer paneles: aquí se pisa el mismo terreno por el que caminaron hace unos 145 millones de años. Pueblos como Galve, Aguilar del Alfambra o Ababuj forman parte de la Carretera de las Huellas de Dinosaurio, una ruta con yacimientos de icnitas (huellas fosilizadas) preparados para la visita. Recorrerla en familia es la mejor forma de entender por qué esta zona es uno de los grandes referentes paleontológicos del país.
Galve es el punto de partida perfecto. Su conjunto de yacimientos está reconocido como Lugar de Interés Geológico de relevancia internacional, y el municipio forma parte del Geoparque Mundial de la UNESCO del Maestrazgo. Aquí se describió en 1987 el Aragosaurus, el primer dinosaurio nuevo identificado en España, y más tarde el Iguanodon galvensis. A orillas del río Alfambra, entre chopos centenarios, el Parque Paleontológico reúne reproducciones de estos gigantes y de un reptil volador. Los niños pueden correr entre ellas mientras los adultos disfrutan de la sombra.
Las huellas reales están muy cerca. Junto a la carretera de acceso al pueblo, el yacimiento de Las Cerradicas conserva casi doscientas pisadas sobre una roca con ondulaciones, como si fuera una playa fosilizada. A solo 400 metros por un sendero se llega a El Cantalar, donde las huellas de un carnívoro y de un saurópodo quedaron sobre capas de roca casi verticales. Para quienes tengan ganas de caminar, Los Corrales del Pelejón, a unos 4 km por el sendero PR-TE51, muestra varios rastros de dinosaurios carnívoros que paseaban por la orilla de una antigua laguna.
Para completar la visita, el centro Dinópolis “Legendark”, renovado en 2026, expone fósiles originales, un laboratorio paleontológico y una zona de juegos exterior. El Museo Paleontológico José María Herrero reúne fósiles hallados en la zona. Y para los más inquietos, Galve propone una ruta de geocaching y un paseo por sus calles en busca de murales de dinosaurios.
Las paradas son cortas y se adaptan bien al ritmo de cada familia. Además, la ruta continúa por otros pueblos de la comarca con puntos de interés paleontológico, como Villarquemado o El Pobo. Con bares, restaurantes y merenderos en los alrededores, es fácil convertir la excursión en un día completo. Es uno de esos planes que niños y adultos disfrutan casi por igual.
Recorre senderos cargados de tradición, admira la belleza de
nuestras torres mudéjares y sumérgete en el legado cultural
de una tierra fascinante.