Castillo de Cella

Cella

Información de interés

Otros castillos
  • C. Bo. Verde, 2 - 44370 Cella

Descripción

Pocos lugares permiten comprender tan bien la evolución histórica de Cella como los restos de su antiguo castillo. Aunque la fortaleza ha desaparecido casi por completo, el cerro sobre el que se asentaba continúa siendo un magnífico balcón natural desde el que se domina el municipio y buena parte de la llanura del Jiloca, una posición que explica su importancia defensiva durante la Edad Media.

El castillo tuvo origen islámico y, tras la conquista cristiana en el siglo XII, pasó a formar parte del sistema de fortalezas que protegían este territorio. Durante siglos desempeñó un papel esencial en el control de las comunicaciones y en la organización del poblamiento, siendo testigo de los cambios políticos y militares que marcaron la historia de la comarca.

En la actualidad apenas se conservan algunos vestigios de la antigua fortificación, pero el lugar mantiene intacto su valor histórico y paisajístico. Desde este punto es fácil imaginar la presencia de las murallas y torres que defendían el enclave, al tiempo que se disfruta de una amplia panorámica sobre Cella y su entorno agrícola.

La visita al antiguo castillo puede completarse con otros atractivos del municipio, como la célebre Fuente de Cella, el casco histórico y los espacios naturales que rodean la localidad, formando un recorrido donde patrimonio, agua e historia se entrelazan.

Un enclave con siglos de historia que recuerda el pasado defensivo de Cella y ofrece una privilegiada vista sobre uno de los paisajes más característicos del altiplano turolense.

Aunque esta población es citada en el Cantar de Mio Cid, su primera mención documental data de 1127, cuando su castillo árabe fue reconstruido por orden de Alfonso I, como base para su avance hacia la conquista de Valencia. A la muerte de este monarca se perdió pero fue reconquistado por Alfonso II en 1170 en la misma campaña en que conquistó Teruel, donando su iglesia al obispo de Zaragoza.  En 1177 la orden del Temple se asentó en la localidad tras obtener licencia del obispo de Zaragoza para construir la iglesia, aunque ya a principios del siglo siguiente, la localidad se hallaba ya desvinculada de la Orden.  En 1242 el castillo y la villa fueron concedidos por Jaime I a la ciudad de Teruel.  En 1284 fue utilizado por Pedro III para atacar Albarracín y estuvo habitado en ocasiones por Jaime II y Alfonso IV.  En 1298 Jaime II cedió tres torres del castillo a Pedro Jiménez de Iranzo con la condición de que fueran devueltas a la Corona a su muerte, lo que así hizo su hijo en 1334, entregándolas a Pedro IV. En 1333 fueron reparados sus fosos y la muralla, al ser frontera de Aragón con Castilla.

De la fortaleza musulmana y cristiana mencionada como Cella en el Cantar de Mio Cid, únicamente queda un paño de muro de piedras irregulares, sobre las que descansan los restos de un torreón rectangular, asentado sobre la ladera donde se encuentra la villa, junto a la iglesia parroquial de la Inmaculada, ocupado en su parte superior por viviendas.

Recientemente todo el conjunto ha sido consolidado y urbanizado e incluso se ha reproducido en un monolito de piedra el fragmento del Cantar en que se cita la población.

Historia

Declaración. Siglo XXI, 2006-06-19

El Castillo de Cella está incluido dentro de la relación de castillos considerados Bienes de Interés Cultural en virtud de lo dispuesto en la disposición adicional segunda de la Ley 3/1999, de 10 de marzo, del Patrimonio Cultural Aragonés. Este listado fue publicado en el Boletín Oficial de Aragón del día 22 de mayo de 2006.

Puntos relacionados

Patrimonio Cultural
Miradores
Patrimonio Cultural
Historia viva en cada rincón

Recorre senderos cargados de tradición, admira la belleza de
nuestras torres mudéjares y sumérgete en el legado cultural
de una tierra fascinante.

Saber más