Sobre una pequeña elevación que domina el entorno se conservan los restos del Castillo de Escorihuela, una fortaleza que durante siglos formó parte del sistema defensivo de esta zona de la actual provincia de Teruel. Su emplazamiento no fue casual: desde este punto se controlaban los caminos y los amplios espacios abiertos que comunicaban las sierras del interior con el valle del Alfambra.
El castillo tuvo origen medieval y estuvo ligado a la reorganización del territorio tras la conquista cristiana. Como otras fortalezas de la comarca, desempeñó funciones de vigilancia, defensa y control de las comunicaciones, convirtiéndose en un elemento clave para la protección de la población y de los recursos del entorno.
Aunque el paso del tiempo ha reducido considerablemente la fortificación, todavía es posible reconocer parte del recinto y comprender la importancia que tuvo este enclave en la historia de Escorihuela. La subida hasta el castillo permite, además, disfrutar de una amplia panorámica sobre el municipio y el paisaje de montaña que caracteriza esta parte de la Comarca Comunidad de Teruel.
La visita invita a descubrir un patrimonio discreto, pero cargado de historia, que conecta con otros recursos del municipio y con las rutas naturales que recorren el entorno, ofreciendo una experiencia donde paisaje, memoria y patrimonio se unen en un mismo recorrido.
Los restos de esta antigua fortaleza recuerdan el pasado medieval de Escorihuela y ofrecen un excelente mirador desde el que contemplar la belleza del paisaje turolense.
Recorre senderos cargados de tradición, admira la belleza de
nuestras torres mudéjares y sumérgete en el legado cultural
de una tierra fascinante.