Camarillas está situado a una altitud considerable, en un paisaje que mira hacia el Maestrazgo y hacia el territorio del chopo cabecero. Es un pueblo pequeño, pero con un patrimonio sorprendentemente rico para quien se acerca sin expectativas prefabricadas. Aquí la visita combina arquitectura, agua, roca y caminos de montaña, con una sensación muy clara de estar en un municipio de interior que ha conservado buena parte de su carácter.
Entre sus elementos más destacados están el Santuario de la Virgen del Campo, el acueducto, el castillo y el nevero. Son piezas muy distintas entre sí, pero juntas explican bien la historia del lugar: la devoción, la gestión del agua, la defensa y los antiguos usos del frío. El conjunto de la fuente, la lonja, las casas tradicionales y otros elementos del núcleo refuerzan esa imagen de pueblo que ha ido acumulando memoria sin perder su escala rural.
El entorno natural completa la visita con el nacimiento del río Camerón, el Barranco de las Toscas y la Hoz de las Calderetas, espacios donde el agua y la roca crean rincones especialmente atractivos. También es una zona interesante para la observación de aves y para rutas sencillas por un paisaje abierto y poco masificado. Camarillas es una parada recomendable para quien busca patrimonio real, naturaleza cercana y una visita con más contenido del que su tamaño podría hacer pensar.
Un conjunto situado a las afueras de Camarillas, formado por ermita vieja, ermita nueva, torre mudéjar y varias construcciones alrededor de un patio abierto.
Recorre senderos cargados de tradición, admira la belleza de
nuestras torres mudéjares y sumérgete en el legado cultural
de una tierra fascinante.