Pocos caminos conservan una señalización histórica tan singular como la del Camino de los Pilones. A lo largo del recorrido aparecen decenas de pilares de piedra, algunos de más de dos metros de altura, colocados a intervalos regulares para orientar a caminantes, pastores y caballerías cuando la nieve, la niebla o las ventiscas dificultaban la visibilidad. Es un sistema de señalización que ha llegado hasta nuestros días prácticamente intacto y que convierte este itinerario en uno de los más singulares de Aragón.
El tramo mejor conservado discurre entre Allepuz y Villarroya de los Pinares, por una amplia altiplanicie donde resulta fácil comprender la utilidad que tenían estos hitos de piedra. La ausencia de grandes referencias en el paisaje hacía imprescindible contar con un camino perfectamente marcado para continuar la marcha incluso en condiciones meteorológicas adversas. Este conjunto fue declarado Bien de Interés Cultural por su valor histórico y patrimonial.
Más allá de su interés histórico, el Camino de los Pilones permite recorrer antiguas vías de comunicación utilizadas durante siglos para el transporte de lana, trigo, tejidos y ganado entre Teruel y el Levante. Es una ruta que ayuda a entender cómo se desplazaban personas y mercancías mucho antes de la llegada de las carreteras actuales y que conserva buena parte de su trazado original.
Para más información: Camino de los Pilones
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