Los Portales del Castillo de Villel explican cómo se organizaba la antigua villa a los pies de la fortaleza templaria. Tras la construcción del castillo, el núcleo quedó protegido por tres accesos que controlaban la entrada al pueblo y podían cerrarse en caso de amenaza.
El Portal de Teruel era el acceso vinculado al camino que llegaba desde la capital siguiendo el cauce del río Turia. El Portal de Occidente se situaba en el barrio del Concejo, mientras que el Portal Sur se encontraba en la calle de la Iglesia. Estos tres pasos marcaban los límites de la villa y recuerdan la función defensiva que tuvo Villel durante la Edad Media.
Con el tiempo, cuando el castillo perdió su papel señorial, la zona mantuvo una población humilde formada en parte por pequeños artesanos. Entre ellos destacaban quienes elaboraban alpargatas, que después vendían en Teruel para comprar harina y sostener la economía familiar.
La visita a los portales permite entender Villel desde su trazado antiguo: el castillo en lo alto, el pueblo protegido a sus pies y los accesos que durante siglos ordenaron la vida cotidiana de la villa.
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nuestras torres mudéjares y sumérgete en el legado cultural
de una tierra fascinante.