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Patrimonio CulturalLa Iglesia de la Inmaculada es uno de los edificios más destacados del patrimonio de Santa Eulalia. Su arquitectura combina los estilos gótico y renacentista en una construcción de mampostería reforzada con sillares en las esquinas. El resultado es un templo de gran interés artístico, donde conviven la elegancia de las formas renacentistas y la tradición constructiva del gótico tardío.
Su interior se organiza en una única nave cubierta por una bóveda de crucería estrellada, con capillas abiertas entre los contrafuertes y una cabecera poligonal. Los detalles renacentistas se aprecian en las semicolumnas adosadas a los muros de las capillas y en el friso corrido que recorre la parte superior de los arcos.
Uno de sus elementos más sobresalientes es la portada renacentista, resguardada bajo un pórtico con bóveda de cañón y lunetos aristados. Considerada una de las portadas más bellas del Renacimiento turolense, constituye uno de los principales atractivos del conjunto.
En el exterior también destaca la torre, situada a los pies del templo. Su primer cuerpo, de planta cuadrada, contrasta con el cuerpo octogonal superior, construido en ladrillo y con claras influencias mudéjares, que parece corresponder a una etapa posterior.
Un interior lleno de arte
El recorrido por la iglesia permite descubrir un valioso conjunto de retablos de distintas épocas y estilos. El altar mayor, dedicado a la temática mariana, destaca por su factura barroca y sus columnas salomónicas. Fue realizado a mediados del siglo XVII y constituye una de las piezas principales del templo.
Entre las obras más interesantes se encuentra el retablo de San Juan Evangelista, de mediados del siglo XVI, con proporciones manieristas y atribuido al escultor Bernardo Pérez. También sobresale el retablo de la Coronación de la Virgen, conocido anteriormente como el de la Santísima Trinidad, junto con los dedicados a Santa Quiteria y San Juan, que contaron con el apoyo económico de familias acomodadas de la época.
El retablo del Cristo comparte autoría con el de Santa Quiteria, mientras que el de la Virgen del Pilar presenta un estilo barroco característico de finales del siglo XVII o comienzos del XVIII. Por su parte, el retablo de Santa Quiteria, vinculado a la capilla familiar de los Sebastianes, llama la atención por su ornamentación dorada y por la imagen de la santa que preside el conjunto.
La cruz de término y la memoria del municipio
Junto a la iglesia se encuentra una cruz de término de piedra fechada en 1566, con un apostolado esculpido en su parte inferior. Originalmente situada en el camino de Cella, donde cumplía su función de señalización y delimitación del territorio, permaneció allí hasta 1737-1738. Durante la Guerra Civil fue trasladada al núcleo urbano y utilizada como monumento a los caídos.
El coro completa el recorrido por el interior del templo. A su lado se conserva un órgano de tubos que fue expoliado durante la primera mitad del siglo XX y que hoy permanece como elemento decorativo, testimonio de un patrimonio musical que ha perdido parte de su esplendor original.
La Iglesia de la Inmaculada reúne así arquitectura, escultura y memoria histórica en un conjunto que permite recorrer varios siglos de arte religioso y descubrir la riqueza patrimonial de Santa Eulalia.
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